¡A la rica cerveza madrileña!

Sí, sí, has leído bien. Madrid también tiene sus propias cervezas y ¡bien buenas que están! Son artesanas, están realizadas con mimo y en ellas prima la calidad del producto.

Aunque por el momento no hay muchas empresas dedicadas a ello en la capital, ni tampoco a nivel nacional (apenas controlan el 1% del mercado cervecero español, según un artículo de El Economista), estamos de enhorabuena porque cada vez son más los que se suman al movimiento de la craft beer o cerveza artesanal, fabricándola y poniéndola a disposición de aquellas almas inquietas que buscan un sabor “especial”.

Y si te digo que muchas teorías demuestran que la cerveza (sin abusar, claro está) es beneficiosa para la salud porque tiene efectos protectores sobre el sistema cardiovascular y previene el envejecimiento celular, ya tienes una estupenda excusa para compartir una buena ronda con los amigos.

Al igual que con la comida, con la bebida nos hemos vuelto cada vez más exigentes. De ahí la variedad de vinos, aguas, zumos y, también, cervezas a las que pedimos ese toque diferente. Así, estas cervezas artesanas, elaboradas con agua, malta, levadura y lúpulo, que nos refrescan el alma ¡y también el espíritu! van ganando poco a poco su espacio entre los paladares gourmet.

Rubia, tostada, Ipa, Stout, Rauch, Jamonera, Madrid Lager,  Malasaña, Flipa, Odin o Thor son algunas de las opciones que puedes disfrutar en Madrid ¿quieres conocerlas?

La céntrica Plaza de Santa Ana acoge desde 1986 Naturbier, fábrica de cerveza natural que elabora una cerveza propia y artesanal. De su amplio local merece la pena destacar la cueva cervecera, donde podrás “tirar” tú mismo el tipo y la cantidad de cerveza (rubia o tostada) que quieras mediante los grifos colocados en las mesas, así como acompañarla de ricos platos, raciones o tostas.

Por su parte, La Cibeles, ubicada en Leganés, lleva ya cuatro años elaborando cerveza artesanal, con ¡multitud de variedades! –rubia, castaña, morena, con aroma a café y chocolate en boca o a cítricos y frutas maduras…–. Su alma mater, David Castro, comenzó fabricando la cerveza en su casa, hasta que decidió dejar el mundo de la informática y dedicarse enteramente a su pasión.

Cervezas La Virgen, en Las Rozas, apuesta desde 2011 por un producto artesanal y de calidad que cuenta con cada vez más adeptos, que pueden incluso acercarse a sus instalaciones (bar+fábrica) a tomarse alguna de sus diversas cervezas (Madrid lager, Jamonera, Negra o Castañas, entre otras). Una curiosidad: además cuentan con un foodtruck de comida callejera con oferta de bocadillos y perritos diseñados por el equipo de Sudestada.

Cervezas artesanas LEST, en Colmenar Viejo desde 2011, también elabora sus productos de forma totalmente artesanal, bajo nombres como Freya, Odin o Thor. Y si vas a Valdemorillo pásate por la cervecería La Fuente y prueba su cerveza artesanal Monasterio.

Entre las de más reciente creación se encuentra Fábrica Maravillas, en Malasaña. Se trata de una microfábrica de cerveza artesanal con un bar para saborear unas cañas con nombres tan originales como Flipa, Malasaña o Saison Valverde. Una buena y céntrica opción.

Si además de bebértelas quieres conocer un poco más sobre estas cervezas, la mayoría de los espacios citados te invitan a conocer su proceso de fabricación o a participar en catas organizadas, entre otras actividades. Eso sí, consulta disponibilidad. ¡Yo me apunto!

Para los que todavía queréis más, mañana viernes 28 y el sábado 29 de noviembre, el Pabellón de Convenciones de la Casa de Campo acogerá la Thielmann Craft Beer, Feria Internacional de Cerveza Artesana en Madrid, con cursos de producción de cerveza, catas, ponencias de expertos en cerveza artesana, concursos y mucho más. Todo ello con la finalidad de dar a conocer al gran público las virtudes y bondades de un producto como la cerveza artesanal. Apetecible ¿eh? ¡De nada por la sugerencia!

Aprovecho para recordarte que hasta el próximo 30 de noviembre se está celebrando la Madrid Beer Week con multitud de actividades para los aficionados a la cerveza, como degustaciones, talleres o catas.

Y no me gustaría acabar este post sin daros un consejillo: “El buen bebedor bien sabe cuánta cerveza le cabe”. ¡A vuestra salud!

P.D. Si os animáis a probarlas ¡contadme que os han parecido!

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