De Madrid a la historia (en tren, claro)

¡¡Piiiiiiii piiiiiiiiiii, chucu chucu, chucu chucu….!!

Éste es el sonido que aún hoy imagino cuando pienso en una estación de tren. Y si a esto le sumo el siempre oportuno humo que han recreado miles de películas a lo largo de la historia, evoco un pasado en el que el que la llegada del tren significaba alegría para muchos y tristeza para otros cuando volvía a marchar; donde los andenes contemplaban ajenos el transitar imparable de gente y en el que los trayectos duraban lo que duraban, sin que hubiera nadie mirando el reloj cada cinco minutos, ansiando llegar a su destino.

¿Y si te dijera que tú también puedes disfrutar de un viaje en tren como los de antes saliendo desde Madrid? ¿Te animas a viajar conmigo?

Lo primero que tienes que decidir es qué te apetece más: viajar en un tren de madera como en el siglo XIX, rememorar el Siglo de Oro y la figura de Cervantes, trasladarte a la Edad Media o disfrutar de la naturaleza en estado puro. Complicada decisión ¿eh?

Alcalá de Henares y Aranjuez te esperan

Alcalá de Henares, ciudad declarada Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO, espera expectante la llegada del Tren de Cervantes. Si viajas en él, actores ataviados con trajes de época inspirados en el Siglo de Oro te entretendrán durante el recorrido recreando pasajes cervantinos. Una vez en Alcalá, podrás recorrer algunos de los espacios más emblemáticos de esta histórica ciudad: la Universidad Cisneriana, una de las universidades más importantes durante los siglos XVI y XVII , o el Museo Casa Natal de Cervantes, donde según los estudiosos nació el universal Miguel de Cervantes.

Si prefieres rememorar los viajes que hacían nuestros antepasados, te recomiendo el Tren de la fresa, cuyo destino es Aranjuez. Sus vagones de madera te trasladarán al pasado, con la ayuda de una esmerada animación teatral ambientada en el siglo XIX, al tiempo que podrás saborear los ricos fresones típicos de esta localidad madrileña. En Aranjuez conocerás el Palacio Real, iniciado por Felipe II con los mismos arquitectos de El Escorial, o el Museo de Falúas, que acoge algunas de las embarcaciones usadas por los reyes para navegar por el río Tajo, que baña esta ciudad.

Sigüenza y la Sierra de Guadarrama

Si aún no estás convencido y lo que te apetece es revivir la Edad Media, nada mejor que coger el Tren Medieval a Sigüenza y trasladarte hasta el siglo XII. Las yemas artesanas deleitarán tu paladar y las animaciones de zancudos, malabaristas y trovadores te harán retroceder 1.000 años. Una vez en esta bella ciudad alcarreña, cuyo patrimonio arquitectónico es Conjunto Histórico-Artístico desde los años 60, podrás conocer el Castillo, construido en el siglo XII como palacio-fortaleza y residencia de los obispos, señores de la ciudad durante siete siglos; la Catedral de Santa María, que acoge el sepulcro de Martín Vázquez de Arce, conocido como el Doncel de Sigüenza; o la Plaza Mayor o del mercado, de estilo renacentista.

Pero si lo que de verdad te gusta es el contacto directo con la naturaleza, debes subir al Tren de la Naturaleza que te acercará al Parque Nacional de la Sierra del Guadarrama. Saliendo desde Cercedilla, recorrerás la ladera de los Siete Picos, el Puerto de Navacerrada y los bosques de Valsáin, para terminar en el Puerto de Cotos, tras hacer el recorrido a bordo de un tren eléctrico de vía estrecha.

Además, a partir del mes de junio parece que vamos a poder contar con un nuevo tren, el Translozoya, que te acercará a los diversos pueblos del Valle del Lozoya: un auténtico lujo. ¡Mis gafas y yo os informaremos en su momento!

Yo todavía no sé por cuál decidirme. ¿Y tú?

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